Los textos en azul son títulos y explicaciones, los textos en verde son opcionales y el texto en negro es obligatorio. En negrilla se muestran los textos que responden todos cuando la oración es dirigida, los textos en rojo son las estaciones del vía crucis.
Por la señal, de la Santa Cruz de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
«Señor, que la meditación de tu Pasión y Muerte nos anime y ayude a tomar la cruz de cada día y seguirte, para un día resucitar contigo en la gloria. Amén».
«Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Creador, Padre y redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón de haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia propongo firmemente nunca más pecar, confesarme, y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén».
¡Oh amabilísimo Jesús mío!: heme aquí postrado ante tu divino acatamiento, implorando tu misericordia en favor de tantos pecadores infelices, de las benditas almas del purgatorio, y de la Iglesia universal. Aplícame, te ruego, los merecimientos infinitos de tu sagrada Pasión, y concédeme los tesoros de indulgencia con que tus Vicarios en la tierra enriquecieron esta devoción del Vía Crucis. Acéptalos en satisfacción de mis pecados, y en sufragio de los difuntos a quienes tengo más obligación de socorrer.
Y tú Madre dolorosísima de mi Redentor, por aquella amargura que inundó tu corazón cuando acompañaste a tu santísimo Hijo al Calvario, haz que se empape mi alma en los sentimientos que embebían entonces la tuya. Alcánzame vivo dolor y detestación de mis pecados, y aliento para abrazarme con la cruz, y seguir las huellas de tu dulcísimo Hijo Jesús, nuestro sumo Capitán y Rey eterno. No me niegues estas gracias, Madre mía: haz que, teniendo ahora parte en la pena de tu Hijo y en tu quebranto, merezca ser partícipe de su triunfo y de tus alegrías en la gloria. Amén

V: Te adoramos, Oh Cristo, y te bendecimos,
R: porque por tu santa cruz redimiste al mundo.
(Mateo 27:22-26) 22 Díjoles Pilato: “¿Qué haré entonces con Jesús, el que se dice Cristo?” Todos respondieron: “¡Sea crucificado!” 23 Y cuando él preguntó: “Pues ¿qué mal ha hecho?”, gritaron todavía más fuerte, diciendo: “¡Sea crucificado!” 24 Viendo Pilato, que nada adelantaba, sino que al contrario crecía el clamor, tomó agua y se lavó las manos delante del pueblo diciendo: “Yo soy inocente de la sangre de este justo [10160] . Vosotros veréis”. 25 Y respondió todo el pueblo diciendo: “¡La sangre de Él, sobre nosotros y sobre nuestros hijos!” 26 Entonces, les soltó a Barrabás; y a Jesús, después de haberlo hecho azotar, lo entregó para que fuese crucificado.22 Díjoles Pilato: “¿Qué haré entonces con Jesús, el que se dice Cristo?” Todos respondieron: “¡Sea crucificado!”
¡Oh Jesús, dulce Salvador mío, que siendo el Creador del cielo y la tierra, has aceptado ser juzgado y condenado por un tribunal humano, para que yo no sea condenado en el tribunal divino! Concédeme la gracia de llorar por mis pecados que son la causa de tu muerte.
Padre Nuestro, Ave María y Gloria…
V: Señor, ten piedad de nosotros.
R: Piedad, Señor, Piedad
V: Que las almas de los fieles difuntos, por la misericordia de Dios, descansen en paz
R: Amén